Este blog refleja mis vivencias como maestra de baile desde hace mas de treinta años y algunas reflexiones a las que me ha llevado mi edad y mis experiencias personales.
Espero que estos textos os hagan pensar y que algunas personas los encuentren enriquecedores para su vida y su profesión.



domingo, 3 de enero de 2016

LA PERESONALIDAD ALQUIMISTA


 
Como ya os habéis dado cuenta, observar al ser humano me fascina, tal vez los años al frente de un sitio público o mis intereses particulares, me hacen interesarme por el carácter de las personas, como son, como actúan y sobre todo, intento entender porqué lo hacen. La evolución social es evidente y el cambio de valores, hace que se puedan observar una infinidad de caracteres y conductas que definen al ser humano. Hoy me gustaría hablaros de las personas que yo defino “Alquimistas”.
 
El “Alquimista” es una personalidad que se entrelaza con otros rasgos de distintos géneros, no tiene un perfil característico ni fácil de identificar, en cambio, es una actitud específica y muy generalizada.

El “Alquimista”, de alguna manera, colecciona personas para su uso particular, ya se que esa descripción equivale a la palabra coleccionista y no alquimista, pero el termino lo he elegido conscientemente y en breve entenderéis el significado.
 
El coleccionista marca su interés en algo concreto y lo hace el objeto de su atención. Poco a poco va reuniendo en sus manos varios de estos ejemplares, con el único fin de poseerlos y admirarlos, de crear su colección. El “Alquimista” acaba con una gran cantidad de especimenes, pero su objetivo inicial no es este, es un proceso de años que se produce a lo largo de toda una vida. El personaje no tiene en ningún momento el anhelo de colección, esta es el resultado de su conducta, un resultado a veces voluntario, otras inconsciente, que le lleva a este fin.
Al principio os he dicho que no hay un carácter específico para esta conducta, los único factores que se pueden destacar son el egoísmo, vivir una vida centrada en ellos mismos y la falta de empatía.

Su faceta Egoísta les hace pensar solo en sus propias necesidades y el resto de la humanidad existe, pero en un segundo plano. Igual que en un supermercado, el sujeto vaga por la vida escogiendo lo que necesita en cada momento, la gente es utilizable, si necesitas algo lo coges y ya está. Esta actitud es casi una regla de vida, en la sociedad que vivimos. Hace no mucho, alguien me dijo “ Los colegas y los amigos son para un interés” ese es el concepto, la gente está para usarla y ya está.
 
 
La persona de carácter “Alquimista” es sociable y “buen amigo”, agradable en el trato y aparentemente abierto. Permite que le gente se acerque y que comparta una pequeña parte de su vida, en ese momento, esa persona es el centro de su atención, la victima debe cubrir sus necesidades, puede ser un amigo, un familiar, una pareja o alguien del trabajo, lo importante es que, en ese instante, esa persona cubra las carencias del momento.
 
Todo el mundo busca apoyos, si necesitas algo en alguno de los ámbitos de tu vida, buscas quien te puede ayudar, eso es sano, pedir ayuda es una de las cosas menos valoradas por esta sociedad, pero no me quiero desviar del tema, las carencias a las que me refiero, no son de una circunstancia concreta, son carencias personales que el sujeto cubre adueñándose de algunos aspectos de quien le rodea. En ese momento es como un “Vampiro Emocional”, absorbe la energía de quien está a su lado, demanda mas y mas atención, mas y mas tiempo, nada es suficiente, porque realmente lo que hace es volcar sobre su victima sus propias insatisfacciones.

La persona escogida por el “Alquimista” pasa a formar parte de su vida, pero será participe de una forma intermitente y según las necesidades del “Alquimista”, habrá temporadas de gran interés y participación, pero cuando él o ella quieran, esa persona, pasará a formar parte de un inmenso expositor lleno de tarritos, en los que permanecen almacenadas las personas que, en algún momento, han pasado por el mismo proceso.

Igual que un alquimista se rodea de sus productos químicos, tarros y envases, los coleccione y cataloga, mezclándolos una y otra vez para buscar esa formula perfecta. Nuestro sujeto, al que yo llamo el “Alquimista”, colecciona personas con las que interactúa, buscando su equilibrio perfecto.

Nadie es desechable, consciente o inconscientemente, esas personas solo se almacenen a la espera de volverlas a necesitar.

El “Alquimista” les va dando pequeñas dosis de atención, como el que riega una planta o cultiva un experimento, no dejará que se mueran, poco a poco y a turno, las reavivará y utilizará. Ni siquiera las relaciones fallidas o las que no le han aportado nada bueno, son desechadas, no puede. Es una necesidad compulsiva de mantener viva la llama.

El “Alquimista”, en ningún momento se plantea como se sienten esas personas que utiliza habitualmente, ¿Que derecho tienen a quejarse, con lo que él o ella, se ha volcado por esa persona?.

Cuando ya no las considera útiles, las relaciones pasan a un estadio de congelación emocional, como unas muestras sumergidas en Formol. Antes de archivarlas, las relaciones toman su nombre “Amigo, Amiga”, “Ex Novio, Ex Novia” cada uno asume un rol en esa vida, pero nadie de verdad forma parte de ese entorno, si el sujeto no lo quiere. Son como un montón de marionetas a las que se les deja su propia autonomía hasta que el “Alquimista” decide recuperar el control. En ese momento hace un verdadero alarde de sus mejores armas de seducción. Un autentico escaparate para engañar a la victima, que generalmente cede ante el despliegue.

El “Alquimista” es listo y capta para sus experimentos a personas que están de verdad dispuestas a abrirse a esa relación, que durante un breve periodo, parece autentica. En el proceso de captación todo vale, pero una vez terminado ese breve momento, tras haber satisfecho la necesidad del momento, se quedan solo las que le han entregado su confianza. Esa confianza es la que les atrapa y las convierten en victimas del “Alquimista”.

Cuando confías en alguien no te planteas que te pueda hacer daño, ni que te pueda estar utilizando, disculpas los malos momentos y estas dispuesto a perdonar. Ese estado de ánimo, es el que nuestro sujeto en estudio utiliza. Cuando lo considera oportuno, se aparta, sabiendo que dejar a su paso, una estela de dolor que sabe, le será perdonada cuando él quiera, en aras de esa supuesta relación. Ese control y la falta de empatía hacia el sufrimiento que deja atrás, es lo que caracteriza al “Alquimista”, es un gran manipulador que piensa que la humanidad entera esta allí para sus propios fines y no hay barreras morales o éticas que le detengan.

El “Alquimista” tiene una personalidad escurridiza, fácil de camuflar en una sociedad como la que vivimos, donde todos somos prescindibles y nada importa.
 
Los valores como Ética, Empatía o Respeto son cosa de otras generaciones, no se de cual, porque ya queda poca gente que tenga en su vida valores morales como bandera, pero queda bien decir “yo te respeto” o “Tu me importas”. Por desgracia, se han vuelto palabras vacías de ese contenido que salía del corazón y que marcaba esa raya ética, que no estabas dispuesto a cruzar.
 

En la sociedad actual, las personas que se las dan de “Buena gente” usan un concepto, para mi, de dudosa moral, si no te digo algo, eso me da licencia para todo. Si no te digo a la cara y de una forma explicita “Me importas”, “Te quiero”, “Ayúdame”, “No quiero” o “Adiós” no estoy haciendo nada malo.

El solo hecho de omitir esas palabras, es igual a una licencia para el “Todo Vale”. Como no lo he dicho, no estoy comprometido y puedo hacer lo que quiera. Donde quedó el día a día, donde la sinceridad o el lenguaje no verbal. Con decir, “Eso o aquello, son cosas tuyas yo nunca te lo dije”, todo está resuelto. Yo creo en un código moral diferente, tal vez en desuso, creo en la sinceridad y en decir lo que piensas o sientes, aunque eso te perjudique. Creo que usar a la gente, mas cuando hay unos sentimientos en juego, es de NO ser buena persona, está mal.

El “Alquimista”, juega con esos sentimientos en su propio beneficio, a su manera, necesita esa gente en su vida y si le faltan lo pasa mal. A su manera esa gente le importa, pero solo porque si no les tiene, va a sentir una vez mas, ese vacío interior que le lleva a buscar una nueva victima que lo llene. Cada persona debe estar en su lugar, esperando su turno, son piezas necesarias para su propio equilibrio, por eso nadie es desechable en su vida, solo prescinde de quien no se deje manipular. Esa persona es apartada rápidamente y sustituida por un nuevo sujeto.
 

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